lunes, 15 de abril de 2013
Andreu
Andrés, ahora que tu reloj se ha parado, puedes preguntarme la hora. Mi reloj de pulsera a echado a andar, de nuevo.
De nuevo entre chavales perdidos, me encuentro. Me busco.
Andrés, ojalá hubiésemos hablado un poco más. Ojalá hubiésemos hecho más canciones (tú a la guitarra y yo a los bongos).
Dylan ya no sólo será un nombre para mí. Y el 13 de Marzo no sólo una fecha.
Creo que nunca conocí a alguien que viviese con tu frenesí, con tu desparpajo, con tu loca verborrea. Fue aquello lo que me sacó de aquel garaje en el que lloraba otra muerte.
Como dijo Donne, cuando doblen las campanas, sabré que lo hacen por ti.
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