domingo, 22 de diciembre de 2013
Ultima cena
Doce comensales sobre escenario y uno más observando la escena (un yo, dirigiendo, con maracas).
Cinco minutos por delante.
Baquetas y cuchillos afilados, dispuestos.
Ninguno creía que esto funcionase. Tal vez yo tampoco.
Pero como máquina engrasada de madera, echó a andar. Acompasado movimiento, ritmo conjunto. Aquello era un test proyectivo hecho de carne. Todos eran Judas, todos Cristos.
Amasaré éste recuerdo en mi almanaque como una piedra preciosa. Un recuerdo con ecos de gran enseñanza.
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