sábado, 25 de noviembre de 2017

Gestos directos

Podría hablar mucho, pero prefiero callar. Me refugio en el hacer demoniaco, en el movimiento contínuo del gesto bestial. Querría arrancarme las vísceras y los órganos vitales y colocarlos en una mesa ante mí. Lamerlos sería mi labor geográfica, mi búsqueda de inmaculez. De renacimiento sobre mi cadáver. Estoy muerto, muerto, muerto.

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